Para esta parte del relato voy a hacer una introducción, un prólogo. Esta sección de la historia presenta a un personaje peculiar, el cual está basado en una persona real que yo he conocido el pasado año 2010. Posiblemente algunos de los lectores de mi blog actualmente sepan de quién estoy hablando (esto es para quienes me conocen).
Debo aclarar que el personaje al que serán introducidos está tan solo inspirado en este individuo, ya que sinceramente lo único que pude realmente saber de él fue lo que mostraban sus gestos y actitudes. Es esa clase de persona que uno nunca va a poder conocer realmente y por lo tanto, todo tipo de detalles sobre su vida y sus pensamientos son completamente de mi invención.
Me resulta raro ahora que me pongo a recordar, como, a pesar de haber sido compañeros un año entero, ni yo ni nadie más sabe absolutamente nada de él, más allá de lo que se ve a simple vista.
En cualquier caso, creo que tengo que agradecerle. Con su pensamiento no convencional y algo extremista, y todos sus problemas, fue una de esas peculiaridades que uno, en cierta forma, busca en la vida.
Bueno, suficiente introducción. Disfruten de esta quinta parte de las "Historias de una noche oscura". Dejen sus comentarios sobre la misma y sobre la "saga" en general.
El desconocido
20:45 a 20:55 hs.
Debo aclarar que el personaje al que serán introducidos está tan solo inspirado en este individuo, ya que sinceramente lo único que pude realmente saber de él fue lo que mostraban sus gestos y actitudes. Es esa clase de persona que uno nunca va a poder conocer realmente y por lo tanto, todo tipo de detalles sobre su vida y sus pensamientos son completamente de mi invención.
Me resulta raro ahora que me pongo a recordar, como, a pesar de haber sido compañeros un año entero, ni yo ni nadie más sabe absolutamente nada de él, más allá de lo que se ve a simple vista.
En cualquier caso, creo que tengo que agradecerle. Con su pensamiento no convencional y algo extremista, y todos sus problemas, fue una de esas peculiaridades que uno, en cierta forma, busca en la vida.
Bueno, suficiente introducción. Disfruten de esta quinta parte de las "Historias de una noche oscura". Dejen sus comentarios sobre la misma y sobre la "saga" en general.
El desconocido
20:45 a 20:55 hs.
Tomás salió a comprar cigarrillos. El vicio lo había atrapado apenas una semana después de su decimoctavo cumpleaños, por aquellos días en que se formó en su mente la idea de separarse de su madre e irse a vivir sólo. En un breve período de tiempo, había cortado lazos con ella y su nueva familia, habiéndose establecido en un departamento en las afueras de la ciudad.
A continuación, había dejado el colegio. Sencillamente porque no le interesaba. Además, parecía guardar un inexplicable rencor hacia todos sus compañeros, y, cuando en ciertas ocasiones querían acercársele amistosamente, él los rechazaba de forma sistemática. Al más mínimo contacto, se cerraba como una ostra. De todas maneras, no se mantenía en el mismo curso dos años seguidos. Se había cambiado de colegio varias veces y había repetido de grado un par.
Esta aparente dificultad para progresar en la escuela no se debía su falta de inteligencia, sino a su vagancia y falta de interés. Podría decirse que era un chico bastante culto. Era bueno en aquellas materias que le gustaban, pero, en cambio, en aquellas que no lo atraían, simplemente no trabajaba, y hasta se dormía sobre el pupitre.
Su actitud hacia los estudios podría describirse como peculiar, y en cierta forma admirable. Tenía una retorcida e inexplicable convicción de que hacía lo correcto, sin importarle las consecuencias. Llegaba al punto de justificar el no haber hecho su tarea con los argumentos: “No me parece importante”, o “No me interesa” (esta última su frase característica).
En cuanto a su relación con las personas, era excesivamente introvertido. No hablaba con nadie a menos que fuera estrictamente necesario. Mostraba una clara tendencia antisocial. Sentía que eran todos inferiores. Él no se preocupaba por las banalidades de la chusma. Tampoco le importaban sus burlas, sus reproches, sus críticas, su insultante actitud condescendiente. Todo se desvanecía en su coraza, de inmaculada superficie pero resquebrajada por dentro. Porque la realidad era que, en el fondo, se odiaba a sí mismo. Detestaba su personalidad, cómo era. Pero por sobre todas las cosas, aborrecía aquella vanidosa arrogancia que le imposibilitaba cambiar. Su conciencia mentirosa que lo forzaba a creer que estaba haciendo lo correcto; que él estaba bien, que todos los demás estaban mal.
Ahora que vivía solo, su vida social era prácticamente inexistente. Únicamente salía por razones de fuerza mayor. Es decir, comida o cigarrillos, exceptuando ocasiones especiales, como aquella vez que se le había roto la computadora. Esta era de alguna manera su escape de la realidad. Los videojuegos eran su principal entretenimiento. Ser alguien más, viviendo aventuras increíbles y saliendo siempre bien parado. Era una de las poquísimas cosas que podía decir que lo apasionaban. Por otra parte, guardaba en su disco duro una especie de diario personal, que consistía en archivos diarios escritos en el bloc de notas. Expresaba allí todo aquello que nadie conocía. Se mostraba a sí mismo en esas anotaciones. Cuando redactaba sus pensamientos, sus vivencias, sus fantasías, sus sueños, él se quitaba su armadura*. La computadora era la única que realmente sabía quién era. Ni siquiera su madre lo había llegado a conocer completamente. Aún cuando ella era a la única persona a quién él quería, un sentimiento recíproco entre ambos. Sin embargo, extrañamente, esto lo molestaba. Lo veía como una especie de debilidad. Aunque, la realidad era que, en el fondo, no se creía digno de su querer.
De todas maneras, su relación se había deteriorado cuando ella se había vuelto a casar, cayéndole del cielo a Tomás una nueva casa, un padre y dos hermanos. Un paquete que dio forma a la idea de dejar ese lugar en cuanto pudiera.
Y así era que se encontraba, un año después, frente al kiosco de la esquina de su departamento, tomando los cigarrillos del mostrador y alcanzándoselos a la vendedora sin decir una palabra, con su clásica expresión de “mantener distancia”; sus labios juntos y levantados, y sus ojos entrecerrados, con las cejas formando una “V”. Pagó y esperó su vuelto con los brazos cruzados, moviéndose inquieto.
Retornó al edificio con la vista en el suelo y casi chocó con una mujer que entraba delante de él. Ingresaron juntos al ascensor en silencio. Ninguno de sus vecinos le hablaba. Ya se había ganado la fama de raro.
Incapaz de esperar, encendió el cigarrillo, observando la cara de malestar y reproche de su acompañante. Miraba impaciente la pantalla digital que mostraba el número de piso. Tres, cuatro, cinco. Tan sólo dos más. Pero mientras esperaba que aquel cinco se transformara en un seis, tanto la pantalla como las luces del ascensor se apagaron y este frenó bruscamente. Tomás perdió el equilibrio, golpeándose contra la pared, al tiempo que la mujer se precipitaba hacia él.
*No, no podía evitar hacer una referencia al Caballero de la Armadura Oxidada
hasta yo se quien es xD
ResponderEliminarYo intente acercarme a este "personaje", pero nunca pude del todo. La verdad es que hay gente así, y simplemente nada se puede hacer.
ResponderEliminaryo conozco una persona que antes de conocerla pensas que es de ese modo. bueno, ella tiene amigos y toda la cosa, pero tiene actitudes raras y cerradas. llegue a conocerla y admito que es una gran persona con un gran corazon. muchos piensan que solo es buena con sus amigos, que es mala y que se yo, pero a ella no le importa, y eso es algo que me gusta de su personalidad. Tiene gustos raros, pero no por eso dejo de pensarla como amiga.
ResponderEliminarAhora que lo pienso no se por que digo esto :P
WOW la saga está apasionante, tanto cada relato corto en si como la historia en su conjunto. Espero mas!!! (no tengo ni idea quién es el personaje, pero ciertamente el tipo tiene problemas...)
ResponderEliminarBuenas historia, aunque el tipo parece que tiene los síntomas clásicos de lo que los psicólogos denominan, trastorno esquizoide de personalidad.
ResponderEliminarMuy bueno el Blog