Gigante, el
gigante,
arrastra la
soga, la soga
que
sostiene tu cabeza, nuestras cabezas.
Chico, el
chico,
todavía no
le queda la correa;
lo llevamos
de la mano.
Juntos,
todos juntos,
caminamos,
caminamos, caminamos
arrastrados
de la luz al oscuro.
Estamos,
pero no estamos allí,
donde la
verdad es verdadera
donde el
sinsentido tiene sentido.
Volar,
queremos volar,
pero nos
cortaron las alas
y taparon
el cielo con su propia imagen.
Acostumbrados,
ya desgraciadamente acostumbrados,
a la soga
que no es soga sino cadena,
a la
prisión invisible que es el mundo.
Guíanos,
acarréanos,
en la
ascensión de la montaña verde,
haznos
desear la cima, pelear por ella.
Gigante, oh
majestuoso ser,
sigue,
sigue, no frenes ahora,
ignora a
aquellos que quedan en el camino.
Llévanos,
llévanos,
somos
simples sirvientes, mascotas
no
opondremos resistencia alguna.
Porque ya
lo has logrado,
ya nos has
convertido
en nuestro
propio enemigo.