Déjame
jugar con él, sólo una vez más.
Lo
necesito.
No va a
pasar nada malo.
Lo
necesito.
No
encuentro otra solución.
Lo
necesito.
El daño
colateral es irremediable.
Es mío, me
pertenece.
Sólo quiero
divertirme, déjame jugar.
Todos los
días, siempre.
No creo que
se rompa; como sea, no puedo evitarlo.
Lo
necesito, siempre.
Tranquilo,
lo voy a tratar con cuidado.
O no.
Quizás,
mientras no interrumpa la diversión.
Déjame,
una, y otra, y otra y otra y otra vez.
Vamos,
sigamos jugando… hasta que se rompa.
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