— ¿Qué hacés?
— Escribo.
—
¿Qué?
—
Una cosa.
—
¿Qué cosa?
—
Maravillosa.
—
Pelotudo.
—
Tranquilo, pibe.
—
¿Desde cuando decís
“pibe” vos?
—
Desde ahora.
—
Te estás ablandando.
—
Se me pegó nada más. No
jodás.
—
Sabés que me necesitás.
No me voy a ir, no te preocupés.
—
No me preocupo. Y no sé
si realmente te necesito.
—
¿Decís que ahora vas a
salir a caminar por ahí a buscar un reemplazo?
—
Puede ser.
—
Seamos realistas, che.
—
Está bien, no creo que
lo haga. Y aunque lo hiciera, no te vas a ir.
—
No, claro que no. Pero
vas a tener una razón para ignorarme.
—
Ya tengo varias razones.
—
Siento que nos perdimos
un poco, ¿no?
—
Un poco, sí. Pero es
bueno, es bueno. Creo.
—
Creo.
—
Hablamos más que antes,
igual. Estamos bien.
—
Bien.
—
Pero claro, antes no
necesitábamos hablar. Antes las cosas realmente fluían.
—
Las razones son
poderosas. Y son buenas. No las abandones.
—
No, no las voy a
abandonar. Tranquilo.
—
Estoy tranquilo.
—
Ja. Sonás igual que.
—
¿Igual que qué?
—
Igual que. Punto.
—
¿Aparte?
—
No. Seguido, seguido. Y
hasta quizás que es una coma. O puntos suspensivos.
…
—
Dale, boludo, ya es la
tercera vez que pasa en la semana.
—
Pará que voy a buscar
algo para secar.
—
Pero trae un trapo, no
un papel. No secás un carajo, así.
—
Más o menos está.
—
Ya fue. Tachalo.
—
Listo.
—
Bien. ¿En que estábamos?
—
En que se volcó el jugo.
—
En que volcaste el jugo.
—
Inintencionalmente.
—
Como sea, está hecho.
“La cagaste”, como hubieras dicho en otros tiempos.
—
Recuerdos, recuerdos.
—
Visiones de tiempos
pasados. O sólo visiones, si querés.
—
Visiones suena a loco.
Todavía no estoy alucinando. Digamos “recuerdos” mejor, o “memorias” si querés.
—
Es que esa es justamente
la cuestión: ¿qué son esos a los que llamamos recuerdos?
—
Imágenes. Pueden ser
congeladas (.JPEG) o en movimiento (.GIF), pero creo que son principalmente
imágenes.
—
¿Y de dónde vienen esas
imágenes?
—
De antes.
—
¿Qué es antes?
—
Aquello que precede al
ahora.
—
¿Pero qué pasa entonces
si el ahora se mueve? Porque, de hecho, se mueve. El ahora es como una
minúscula franja entre el antes y el después; un medidor de que avanzando en
una línea infinita. Viene como una enzima que cataliza el catabolismo del
futuro en el pasado. (Obviamente, una vez que algo pasó se vuelve más simple,
más manejable).
—
¿Realmente creés que se
vuelve más simple? Claro, casi siempre coincidimos en el beneficio del saber. El
pasado es algo sabido, es decir, está en nosotros en forma de recuerdos de
cualquier tipo (más o menos recientes); en cambio, el futuro es incierto, tan
sólo producto de especulaciones cuyos fundamentos están en el antes y no tienen
más valor argumental que el estadístico (“si
esto ya fue así muchas veces, no tiene por que ser diferente ahora”). Pero,
a la vez, como se dice, “la ignorancia es una bendición”; en ese sentido, los
sucesos por venir son potenciales problemas con los que va a haber que lidiar en un rato. En un rato pero no ahora:
esa es la cuestión.
—
Depende de la persona.
Está el que se hace la cabeza por estos “problemas potenciales” y una vez
llegado el momento se da cuenta de que no era tan malo; entonces el después se
simplifica en el antes. También está aquel al que podemos llamar despistado o
“cabeza fresca” (no tengo la menor idea de donde viene esta calificación),
quién, despreocupado, no llega a comprender la magnitud de los conflictos que
se le vienen encima hasta que ya está aplastado.
—
Lo ideal sería estar en
el medio. El centro.
—
¿Por qué no en todas
partes? Un individuo es muchas personas a lo largo de su vida.
—
Muchas pero no todas.
Salvo que extendamos la vida al infinito quizás. De todas maneras, no llegaría
a alcanzar la verdadera ubicuidad. Es decir, está en una parte pero no en otra
(en todas las otras) en un momento determinado y de allí se va moviendo.
Podríamos decir que estuvo pero no
que está en todas partes.
—
Promediando, podríamos
concluir que para llegar al centro deberá pasar por todas las partes.
—
Llegando a ser todas las
personas quizá alcanzaría un centro objetivo, que no es realmente suyo; es
decir, lo que se busca es el centro subjetivo, el lugar donde uno está cómodo.
—
Ponete un poco de
música.
—
¿Qué clase de música?
— No sé... Alguna cosa.
—
¿Qué cosa?
—
Maravillosa.
—
Pelotudo.
—
Deja vù.
...
No hay comentarios:
Publicar un comentario