viernes, 22 de febrero de 2013

El gigante


Gigante, el gigante,
arrastra la soga, la soga
que sostiene tu cabeza, nuestras cabezas.

Chico, el chico,
todavía no le queda la correa;
lo llevamos de la mano.

Juntos, todos juntos,
caminamos, caminamos, caminamos
arrastrados de la luz al oscuro.

Estamos, pero no estamos allí,
donde la verdad es verdadera
donde el sinsentido tiene sentido.

Volar, queremos volar,
pero nos cortaron las alas
y taparon el cielo con su propia imagen.

Acostumbrados, ya desgraciadamente acostumbrados,
a la soga que no es soga sino cadena,
a la prisión invisible que es el mundo.

Guíanos, acarréanos,
en la ascensión de la montaña verde,
haznos desear la cima, pelear por ella.

Gigante, oh majestuoso ser,
sigue, sigue, no frenes ahora,
ignora a aquellos que quedan en el camino.

Llévanos, llévanos,
somos simples sirvientes, mascotas
no opondremos resistencia alguna.

Porque ya lo has logrado,
ya nos has convertido
en nuestro propio enemigo.

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