domingo, 6 de febrero de 2011

Historias de una noche oscura: Introducción

20:45 a 21:00 hs.

Era un día de verano en los suburbios. Había anochecido temprano y el cielo estaba nublado, pero el calor seguía siendo insoportable. La gente regresaba a sus casas del trabajo. Un colectivo se acercaba a su parada, enfrente de un edificio de departamentos de 10 pisos terminado hacía un año, el cual había dado mucho de que hablar debido a una particularidad en su diseño: la ausencia de escaleras. Un error de construcción había imposibilitado la colocación de las mismas, ya que, si bien se podía corregir, el costo era muy elevado y el presupuesto insuficiente. Así, durante un corte de luz, la movilidad dentro del edificio se vería muy limitada.

Por esta misma razón, los departamentos eran baratos. La calidad del edificio, así como su higiene y mantenimiento, dejaba mucho que desear, a pesar de que las habitaciones eran espaciosas. Además, la ubicación no era demasiado buena, en una zona peligrosa, y algo aislada. Por esto, el edificio (finalizado en enero) contaba para diciembre con sólo diez inquilinos, que ocupaban seis departamentos (de los veinte del edificio) en los últimos cuatro pisos.

Tres personas esperaban en la parada del colectivo. El asombro y el terror de todas ellas fue el mismo al ver que el chofer estaba dormido. Corrieron desesperadas al tiempo que el autobús se salía de la calle para terminar incrustado en el edificio mencionado anteriormente, llevándose por delante el poste telefónico y destrozando todos los cables que proporcionaban energía eléctrica al edificio. Dos de los que esperaban junto a la parada fueron embestidos por el vehículo, mientras que el tercero, un anciano de unos setenta años, se desmayó debido a la conmoción que le generó el incidente.

El edificio quedó a oscuras. No había luces en la calle; se había producido un corte de luz general.

La noche era cerrada y estaba lloviendo. La visibilidad era casi nula. Nadie vio al camión. Nadie pensó que fuera algo más que un corte de luz normal, de los que ocurren durante el verano.
Y aún más importante, nadie reparó en el hombre de sobretodo negro que se dirigía  decidido hacia el lugar del choque.

1 comentario:

  1. jaja pones Asociación Mundial para la Protección de los Delfines Homosexuales en google y sale esta pagina xD

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